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La Historia como maestra de la vida. Comentarios
Por Miguel de Leuka Publicado en Historia en 08/01/2013 2 Comentarios 12 min lectura
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Etapas históricas

Historia Magistra Vitae.

Planteamiento de la profesora acerca de las siguientes cuestiones: “¿para qué explicamos Historia? ¿sirve de algo el conocimiento del pasado? ¿en qué consiste el oficio del historiador? ¿puede enseñarnos la Historia cosas que podamos aplicar a nuestro presente?“.
Fuente de consulta: Apología para la Historia o el oficio del historiador de Marc Bloch.
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1. Bueno Paula, yo creo que tienes razón en el hecho de que son inamovibles y su estudio del porqué, pero yo lo que me pregunto es como tú, ¿Para qué? Quiero decir, que realmente la Historia nos cuenta con datos más o menos fidedignos lo que ha ocurrido, pero si resulta algo inamovible solo puede pretender aportar conocimiento para un futuro, si no no tiene más sentido que el que tendría estudiar filosofía para conocer el pensamiento de Aristóteles o Platón.

Para mí, lo realmente importante es el fruto que se saca de la Historia, mejor dicho el que se puede sacar, porque parece que no aprendemos mucho de ella. Se estudian los hechos, sus motivos y sus consecuencias, pero pese a todo ello el hombre sigue cometiendo los mismos errores: dos errores, uno innecesario. Si la Historia tiene que servir de fuente inspiradora para conformar el futuro social del mundo, no es comprensible cómo políticamente no se aplican muchas de las cuestiones ya aprendidas o se evitan los errores contemporáneos de la misma analogía que los anteriores.

La predicción entra de lleno, tal y como comentas, en esa previsión social que parece que no “cala“. Hay errores humanos (tropezamos dos veces con la misma piedra [yo ayer me di dos veces contra un armario y la segunda me dolió casi más que la primera]) que son inevitables, lo que creo que se plantea históricamente es si somos capaces de extractar información “no data“ para comprender los procesos que dan lugar a las situaciones y tratar de evitarlas o acometerías, depende de lo que interese.
Acertar o no no creo que sea lo importante Paula, lo que importa es como dices, evitar desgracias y tratar de que la Historia nos enseñe cómo han ocurrido antes y porqué.

2. A este post en el que recalcas algo tan esencial como el análisis de los datos y el entendimiento de lo necesario, la frase de Bloch; “el buen historiador se parece al ogro de la leyenda. Ahí donde olfatea carne humana, ahí sabe que está su presa“ es perfecta. La esencia como tú indicas es el propio hombre, no la historia. La historia del hombre sirve para este último, no viceversa.

Si consideramos a la Historia como algo que nos permite conocer hechos ocurridos sin más, ¡craso error!, pero si la analizamos para el aprendizaje del ser humano, para llegar a esa “vejez“ de la que te haces eco, estaremos uniendo una amalgama de sabiduría vital, que englobaría a la propia historia y sus consecuencias. El aprendizaje pasa por conocer y experimentar, lo uno no funciona sin lo otro.

Pienso que conforme vamos creciendo surge en nosotros una serie de pensamientos que van acordes a la “sabiduría vital“; en unos más, en otros quizás menos, pero el significado importante de eso es que se aprende de lo vivido y de los errores y aciertos cometidos. Políticamente en la sociedad no se produce ese hecho filosofal a gran escala, es como si el “organismo“ sociedad no tuviera una entidad propia como el ser humano, le cuesta conformarse como ente que aprende de lo ocurrido y analiza para progresar adecuadamente. Son hombres al fin y al cabo los que dirigen ese ente social, por lo que esa falta de corazón que citas está muy en la línea de los que rijan ese destino.

Quiero quedarme en que este ente social que cito sí conoce hechos pasados, consecuencias históricas, pero como medio-humano que es, sigue tropezando como le decía a Paula en el #12 tantas veces como cualquier persona. Quizás la explicación sea que la historia de cada época se atiene exclusivamente a los parámetros de su momento y deja de lado lo aprendido de lo anterior.
PD: la vejez está donde tú quieras verla, pero no entiendo qué haces como yo estudiando ahora, ¡eso se hace antes! ¿no? 🙂

Revisionismo histórico a debate

3. Bueno María Cruz, y el revisionismo histórico ¿no te parece que es en sí mismo Historia? Quiero decir que el revisionismo pasa precisamente por estudiar realmente lo ocurrido, basándonos en los datos de los que se disponga. Si ese revisionismo tiene como fundamento la institución de la verdad, yo creo que no sólo es necesario, sino que además es imprescindible para evolucionar en el conocimiento histórico.

Dice nuesta RAE: revisionismo. 1. m. Tendencia a someter a revisión metódica doctrinas, interpretaciones o prácticas establecidas con la pretensión de actualizarlas.

La importancia de la definición pienso que radica en la palabra “actualizarlas“. Actualizar significa poner al día esos conocimientos previos, con los últimos datos que se conozcan, con los descubrimientos que se van poniendo a la luz, etcétera.

Cómo vamos a estar seguros de un hecho histórico como la población autóctona norteamericana, de su “purísima“ etnia, si nos llega información verificada de que los rasgos asiáticos son predominantes por el paso en la última glaciación de aborígenes australianos a través de los pasos terrestres aflorados. Evidentemente ese revisionismo del que hablas es indiscutible en cuanto se puedan presentar datos que modifiquen lo anteriormente creído.

No creo que todo sean viejas heridas (aunque tú lo mencionas acertadamente), también existen ejemplos como el que refiero en el que ese revisionismo es necesario. En todo caso, el papel del historiador que comenta nuestra profesora Mercedes como inicio de este foro, creo que debe adecuarse a mostrar la verdad, del tipo que sea, del hecho que sea y de las características y consecuencias que sean. La forma de fundamentar deviene de la posición de poder “verdadero“ que uno tenga y eso va en concordancia con los datos refutados.

También es cierto que muchas veces creemos estar en una posición correcta, cuando descubrimientos posteriores lo desmienten. Y en cuanto a tu revisionismo de los perdedores (de cualquier época histórica y de cualquier lugar) estoy de acuerdo totalmente contigo. ¿No nos parecería importante que existieran nuevos documentos que demostrasen que en realidad la Gioconda no la pintó Leonardo? ¿o que en la batalla de Gaugamela en realidad Alejandro estaba “malito“ con diarrea en su tienda y a resguardo?

Son ejemplos ficticios, pero si modifican lo creído mediante la aportación de datos certeros, lo siento mucho, pero la función del historiador es cambiar la Historia.

La Historia nos debe contar lo que ocurrió, no lo que creemos que ocurrió. Supongo que estamos de acuerdo con esto.

Perdona María Cruz, pero quería poner esta cita y se me ha pasado, refleja un poco lo que te decía, pero exageradamente.
“Me maravillo a menudo de que la historia resulte tan pesada, porque gran parte de ella debe ser pura invención“.
Jane Austen (1775-1817) Escritora británica.

4. Saludos Valeria. Epistemología aplicada a la Historia…

No me parece nada descabellada tu idea de enfocar la historia también como una forma de arte. Esas anécdotas, el acopio de datos, los sentimientos aflorados por los hechos, las circunstancias sobrevenidas, en suma todo aquello que no esta historiografiado, pero que en muchos casos tiene más de importante que lo escrito y verificado.

Mucha gente tendrá en sus familias muchas de esas cuestiones que no transcendieron historiográficamente, pero que sin embargo tienen una importancia “vital“ en cualquier sentido de la circunscripción de su entorno… y por qué no decirlo, incluso del mundo, y lo explicaré con un ejemplo corto y sencillo: en mi familia mi abuelo paterno quedó citado en el castillo de mi ciudad para una reunión sindical secreta. A mitad del camino de subida (no había ascensores evidentemente) le dijo a su compañero que no iba a seguir, que boxeaba al día siguiente y quería descansar. Su compañero muerto de un tiro y el resto igual. Él se libró. Esto cuestiona mi propia existencia, la de mi padre, la de mis hermanas, la de mis hijos…, ¿tiene importancia para la historia? no lo sabremos. Aplicarlo a vuestras familias o a la de Einstein, la de Steve Jobs, la de Hitler, lo que queráis, el hecho fundamental radica en esa efímera existencia que modifica de forma copernicana cualquier cadena del tiempo histórico.

Lo que argumentas el hombre no ha sido un ser pasivo. <<Ha creado sueños, metas, deseos y los historiadores intentan introducirse en esos hechos y entenderlos por que como señala Bloch “el objeto de la historia es, por naturaleza, el hombre>> tiene mucho que ver con ese punto artístico, porque científicamente, la Historia tiene sus argumentos en forma de datos de estudio, de conexiones e investigaciones de consecuencias y demás elementos que le hacen ser una materia de estudio que no solo se basa en el mero aprendizaje de datos sin más. Pero la historia del hombre es muy larga y muy compleja, por eso el resto de la parte digamos “artística“ como indicas, permanece oculta.

Puedo decir que tras leer una autobiografía como la de Benjamín Franklin por ejemplo, uno aprecia cómo la historia está basada en las circunstancias vitales de personas anónimas que forjaron su carácter trascendente por hechos nimios, que pudieron acabar con la formalización de la Declaración de la Independencia de los EE.UU. o cualquier otra cosa.

Personajes históricos. ¿Y los anónimos?

Todos los seres humanos hacen historia, son parte esencial de ese “cuadro“ y solo entrarán a formar parte artística del mismo en función de la casualidad o la causalidad.

Como atropelles mañana al futuro inventor de la energía que permita viajar a la velocidad de la luz… Historia efímera que estudia lo que sí ha ocurrido hasta ahora, no estudia lo relacionado <<sueños, metas, deseos>>, pero que intenta explicarnos básicamente el devenir de la humanidad.

5. Saludos Manuel.
Completamente de acuerdo en evitar ese relativismo y la tendencia positiva a recabar matices distintos para poder tener una visión global del suceso histórico.
“¿para qué explicamos Historia? ¿sirve de algo el conocimiento del pasado? ¿en qué consiste el oficio del historiador? ¿puede enseñarnos la Historia cosas que podamos aplicar a nuestro presente?“. Estas preguntas se nos formulaban por nuestra profesora allá por los “principios“ de este longuísimo foro y creo que han sido respondidas por todos nosotros, argumentando cada uno sus razonamientos.

Una cuestión interesante sería intentar comprender si con nuestros humildes conocimientos hemos conseguido sacar alguna idea básica; yo creo que sí, en todos los casos argumentamos que es importante el estudio histórico, no se cuestiona ello porque los razonamientos que se dan van desde el mero conocimiento, pasando por la experiencia que se adquiere de conocer resultados previos a la aplicación de esos comportamientos o datos para evitar o provocar el resultado deseado, o el oficio del historiador que casi todos coincidimos en su necesaria objetividad y abundancia de matices de estudio.

Realmente, la Historia nos aporta conocimiento vital, modos de comportamiento y previsión social. Otra cuestión es que uno sepa que el fuego quema y aun así se arriesgue a tocarlo, pero el resultado será el mismo, quemazón y dolor. Eso es precisamente lo importante, a mi modo de ver, de lo que se ha planteado en el conjunto del foro, que la enseñanza histórica nos ilustra sobre la propia vida y el pasado y futuro, nuestro presente depende de nosotros… aunque políticos o adinerados se empeñen en cometer una y otra vez los mismos “errores“.

Como yo digo…: “me gustaría ser estoico, pero la vida no me deja” (ironía estoica). Uno quiere ser dueño de su propia historia, pero…

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